5 aspectos que debes tener en cuenta para proteger tu coche del frío

Jueves, 18 de Enero del 2018
Consejos

Te contamos qué puedes hacer para garantizar el correcto mantenimiento de tu vehículo en estos días de frío.

proteger tu coche del frío
 

No es ningún secreto que todo el mundo sufre ante un cambio de temperatura. Sin ir más lejos, tu coche y muchos de los elementos que, a simple vista, parece que no tienen porque sufrir, pueden verse afectados por las bajas temperaturas de los meses de invierno.

Por eso, y para evitar visitas inesperadas al taller, te recomendamos que tengas en cuenta estos cinco aspectos:

1. Que duerma bajo cobijo

No es lo mismo que un coche «duerma» en la calle a que lo haga en un garaje. El coche que se guarde en el garaje siempre presentará menos problemas a la hora de arrancar que uno que haya pasado la noche en la calle.

En caso de que no puedas dejarlo en un lugar cerrado, te recomendamos que lo aparques en un sitio lo menos expuesto posible, resguardado del viento y la nieve.

2. La batería que no se agota

La batería es uno de los elementos que más sufre con el cambio de temperaturas, tal y como te contamos aquí. Ten en cuenta que si la batería está fría, puede costarnos arrancar el vehículo.
Un truco: si vives en un sitio muy frío o tu coche ha pasado la noche a bajas temperaturas, pasa un paño caliente y seco sobre la batería unos minutos antes de encender el motor.

3. Cuidado con el aceite

En época de frío, si el aceite no está en buen estado o no resiste bien a las bajas temperaturas, puede llegar a congelarse, lo que se traducirá en un esfuerzo extra para tu vehículo en el momento de arrancar. Los aceites multigrado o menos viscosos son una opción en estos casos, ya que facilitan el arranque en invierno. Ten presente siempre usar el tipo de aceite que recomienda el fabricante de tu coche.

4. Refrigerante es igual a anticongelante

El líquido refrigerante —aunque su nombre indique lo contrario— se encarga de que el propio líquido no se congele, además de evitar que las piezas que están en contacto con él se deterioren o se oxiden, entre otras cosas. En cada revisión que hagas, pide que le echen un vistazo. Y recuerda: sustitúyelo, como mucho, cada tres años o 60.000 km.

5. No castigues el sistema de arranque

Arrancar el coche después de haber pasado largo tiempo a la intemperie o expuesto al frío es una de las situaciones en las que más sufre el motor, pues lo hacemos trabajar de forma irregular. La mejor manera de evitar este sobreesfuerzo por parte del vehículo es, una vez más, dejarlo en el garaje. Si no es posible, asegúrate de tener los filtros de combustible y de aire en buen estado.

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