Cómo detectar fallos y averías en los frenos

Jueves, 20 de Octubre del 2016
Consejos

Existen algunas indicaciones que nos permiten detectar deficiencias que deben corregirse para un correcto funcionamiento de los frenos de nuestro vehículo.

Frenos

El buen estado de los frenos es clave para garantizar la seguridad activa del vehículo. Además de los amortiguadores y los neumáticos, es obvio que los frenos es el elemento de seguridad más sometido al desgaste. Estar capacitados para detectar cualquier fallo o avería que se produzca en los frenos puede ahorrarnos muchos problemas e, incluso, llegar a salvar vidas.

Seguidamente analizaremos algunos de las señales más importantes que deben tenerse en cuenta como indicativos de que existe un fallo en los frenos.

  • Una de estas primeras señales que puede advertirnos de que existe un problema con el sistema de frenado es que el recorrido del pedal del freno, hasta que el coche empieza a frenar, sea más largo de lo normal. Muy probablemente, el fallo podría deberse a una fuga en el circuito hidráulico de frenos o bien que las pastillas estén excesivamente desgastadas; en dicho caso, deberán ser sustituidas inmediatamente.
     
  • Esta anomalía puede estar provocada también por el uso de una marca de líquido de frenos inadecuada (mejor seguir las indicaciones del fabricante) o porque el nivel del líquido se encuentra por debajo del mínimo que se indica. En este caso, habría que comprobar que no exista aire en el interior del circuito, ya que de ser así debería procederse una purga del mismo.
     
  • Si al apretar el pedal de freno de nuestro vehículo nos encontramos con que tiene un tacto esponjoso, sin firmeza, lo más probable es que tenga aire en el circuito, que el líquido de frenos no sea el más adecuado e incluso que un pistón de una de las mordazas del freno se haya agarrotado o ensuciado. Si la avería está en este punto, habría que limpiarlo y reemplazar los retenes y guardapolvos. Además, un latiguillo en mal estado, aunque sin pérdidas, igual que una pinza gripada, también puede llegar a producir esta percepción. En ambos casos, será necesario proceder al cambio de la pieza dañada.
     
  • Por el contrario, si lo que sucede es que hay que pisar con mucha fuerza el pedal para poder frenar, es probable que las pastillas no muerdan los discos porque están engrasadas o cristalizadas o que el pistón de una de las mordazas esté gripado. También puede tratarse de una avería mucho más costosa: que el cilindro maestro esté agarrotado o que los discos estén dañados, ya que en ambos casos habría que sustituir las piezas dañadas. Finalmente, pero no por ello menos importante, podría ser que fuera un problema del servofreno, que exige una minuciosa revisión.
     
  • Cuando la carrera del pedal del freno se reduce ostensiblemente lo más probable es que la avería esté en el cilindro maestro, en el funcionamiento defectuoso de los muelles encargados de que el pistón regrese a su posición o bien que el pistón de la mordaza se haya quedado pegado.
     
  • Otro indicativo de un fallo o una avería en el sistema de frenado aparece cuando una de las ruedas se bloquea al frenar. Cuando esto ocurre, es muy probable que se haya producido una obstrucción en las conducciones del líquido hidráulico, que una de las pastillas esté dañada o sea defectuosa o, tal vez, que el cable del freno de mano se quede enganchado.
     
  • También es posible que al frenar se noten vibraciones en el pedal del freno debido al hecho probable que los rodamientos de las ruedas presenten un mal estado, que los discos estén deformados y alabeados o que existan algunas complicaciones con el material utilizado para la fabricación de los discos.
     
  • Otro factor a tener en cuenta es que existe la posibilidad de que, en caliente, los frenos pierdan parte de su eficacia. Ello se debe a la mala calidad de las pastillas o que quizás hacen mal contacto con el disco de freno; en ambos casos, se recomienda el reemplazo de las mismas.
     
  • Otra de las señales es que el coche se desplace lateralmente al frenar en una recta. Lo primero que hay que hacer en estos casos, aunque el fallo puede tener múltiples orígenes, es revisar si las pastillas, los cilindros del caliper, los discos y las tuberías del circuito están en buenas condiciones; en caso contrario, debería procederse a la sustitución de los elementos dañados. Seguramente, se trata de una avería de difícil solución ya que puede estar provocada por muchas causas diferentes.
     
  • Finalmente, cabe la posibilidad de que los frenos chirríen o vibren. En caso de que chirríen, deberemos centrarnos en varias posibilidades: que exista una lámina antirruido que está rota, desplazada o doblada, que haya partículas metálicas o polvo incrustado en las pastillas de freno, o que éstas rocen contra la mordaza. Si en cambio vibran, es probable que las pastillas estén sucias, que exista algún muelle roto, que los rodamientos o las rótulas estén en mal estado, o los discos alabeados.  
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