Conducción invernal: todo lo que debes saber

Viernes, 29 de Diciembre del 2017
Consejos

En invierno reinan el frío y los temporales, así que os proponemos algunos consejos para practicar una conducción invernal eficaz y segura.

Conducción invernal


Estos días se acerca un temporal de frío y nieve a nuestro país.
¿Quieres saber qué debes hacer para estar prevenido?

Lo primero de todo es conocer la previsión del tiempo y tener el coche preparado para hacer frente a esa posible borrasca. Por eso, dentro del coche siempre debes tener un juego de cadenas, mantener la batería en perfectas condiciones (¡hola, calefacción!), comprobar que los niveles del líquido refrigerante son correctos y, por supuesto, llevar los neumáticos adecuados y en buen estado.
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Conducción con lluvia

Resulta evidente que el invierno y su climatología adversa complican la circulación por las carreteras e incrementan el riesgo de accidentes. La lluvia es un elemento que requiere la máxima precaución. Si circulamos con el vehículo por una zona inundada de agua, es recomendable hacerlo lentamente y en primera velocidad para evitar que el motor llegue a mojarse, puesto que podría llegar a pararse. Debemos tener especial cuidado también con el equipo de frenos, ya que no suelen funcionar con la misma eficacia cuando las ruedas están mojadas. En la medida de nuestras posibilidades, debemos evitar pasar por encima de los tramos más inundados.

Por otro lado, es necesario mencionar que con la lluvia se puede producir el efecto aquaplaning, un deslizamiento repentino debido a la abundancia de agua, que se traduce en un rápido descontrol sobre el vehículo. Si te encuentras en esta situación, tranquilo: intenta mantener la calma, levanta suavemente el pie del acelerador y sujeta el volante con fuerza.
No te olvides de aumentar la distancia de seguridad entre los vehículos y reducir mucho la media la velocidad.


Conducción con nieve

Si circulamos por carreteras donde podemos encontrar nieve, es importante llevar un juego de cadenas en el maletero de nuestro vehículo, siempre y cuando no llevemos neumáticos de invierno, en cuyo caso no las necesitaríamos. La nieve es uno de los grandes enemigos del conductor. El vehículo puede hacer movimientos extraños por la falta de adherencia al pavimento; por ello, es aconsejable viajar por rutas principales y autopistas, y evitar circular de noche.

Debemos llevar las luces de niebla y las cortas encendidas, y es necesario aumentar la distancia de seguridad respecto al resto de vehículos. Se debe conducir con extrema suavidad y evitar frenar si notamos que las ruedas patinan.

En el momento de estacionar, es importante tomar la precaución de dejar los limpiaparabrisas levantados para evitar que el peso de la nieve los rompa. También es interesante llevar un rascador encima para la luna delantera. En los coches más antiguos, si por el excesivo frío se congela la cerradura de la puerta, se puede calentar la llave con un mechero e introducirla lentamente.


Conducción con niebla

La presencia de niebla es otro de los grandes enemigos de la conducción en invierno. Al reducirse visibilidad, la niebla resulta un gran impedimento para poder practicar una conducción segura. Lo primero que se debe hacer al circular por una zona de bancos de niebla es aumentar la distancia de seguridad. También debemos proceder a reducir la velocidad, encender las luces antiniebla de nuestro vehículo y circular fijándonos, principalmente, en las líneas de la carretera.


Conducción con viento

El viento es una condición a la que no se le da mucha importancia, pero hace falta tomar ciertas precauciones. Al circular por zonas de vientos fuertes, es recomendable reducir la velocidad del vehículo al máximo y sujetar con firmeza el volante, especialmente si se está adelantando a un vehículo de grandes dimensiones. En estas situaciones, es conveniente mantener el motor del coche a un elevado régimen de revoluciones, porque la fuerza del motor ayuda a mantener la trayectoria deseada.

Si se lleva un remolque o caravana, las precauciones se deben multiplicar y, si es necesario, es mejor detenerse y esperar a que la fuerza del viento amaine.

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En caso de temporal extremo, lo mejor es evitar conducir, pero si no es posible, existen otras normas de seguridad básicas:

  • Debe evitarse, en todo lo posible, circular bajo estas circunstancias durante la noche.
  • Debemos llevar el depósito de combustible siempre lleno.
  • Mejor viajar acompañado. También debe preverse la disponibilidad de una linterna, el cargador del móvil, unos alimentos calóricos —como frutos secos o chocolate— y una manta de viaje.
  • Planificar la ruta y recurrir siempre que se pueda a autopistas y vías rápidas.
  • Si la carretera empeora o se duda, siempre es mejor detenerse o dar marcha atrás hasta que mejoren las condiciones.
  • Circular con las luces encendidas y los antiniebla.
  • Evitar los adelantamientos.
  • En bajadas, se debe triplicar o cuadruplicar la distancia de seguridad normal con los coches precedentes.
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