Secretos de la dirección

Jueves, 17 de Agosto del 2017
Consejos

Tener a punto la dirección es vital para nuestra seguridad y para poder alargar la vida de los neumáticos.

Dirección


La principal misión de la dirección es la de dirigir las ruedas delanteras según nuestra voluntad.  Cuando giramos el volante, ese movimiento rotatorio se transmite a las ruedas directrices mediante una serie de articulaciones. Como el efecto palanca sería negativo y resultaría muy duro girar la dirección sin asistencia, se han desarrollado sistemas de servodirección que normalmente suelen ser hidráulicos, de vacío y últimamente también eléctricos. Estos últimos, al estar gestionados por una centralita, pueden variar el grado de asistencia según las necesidades.

Este es un apartado que está íntimamente vinculado con la geometría de las ruedas.

Hoy, os mostramos los aspectos puramente mecánicos que debemos tener en cuenta para mantener el sistema de dirección en óptimo estado. Además, es uno de los puntos que se revisan en las inspecciones técnicas de vehículos (ITV).

Cómo detectar defectos en la dirección

  • Holguras en el volante en parado. No es muy habitual y se suelen dar por desgaste de una mala fijación o apriete de los elementos del conjunto. Si existiera una holgura excesiva, podría deberse a un desgaste anómalo del eje o de las rótulas de las barras de dirección. Más raro sería que esa holgura fuera debida a una mala fijación de la caja de dirección al chasis.
  • Dirección muy dura. Se detecta mejor en parado, pero en marcha también podría ser evidente, así como la falta de rapidez para que las ruedas vuelvan a su posición en línea recta. Las causas pueden ser diversas: baja presión de los neumáticos, existencia de desalineación y falta de engrase o de líquido hidráulico en la caja de dirección. También puede deberse a una degradación brusca de este mismo líquido.
  • El vehículo se desplaza lateralmente. Se detecta en marcha, ya sea al soltar el volante en línea recta, en superficie plana, o frente a la necesidad de corregir constantemente el volante para mantener una trayectoria recta. Generalmente, esta anomalía se debe a elementos ajenos a la dirección: una presión desigual entre las ruedas, el montaje de dos neumáticos de medida diferente, la existencia de un amortiguador en mal estado, una mala alineación de las ruedas, el hecho que uno de los frenos esté agarrotado o, en menor medida, una mala alienación del volante con la dirección.
  • Oscilación de la dirección. Suele detectarse a altas velocidades a través de la vibración del volante y/o de las oscilaciones del vehículo. Las causas suelen ser aspectos paralelos a la dirección, como una presión de los neumáticos deficiente, la erosión de la banda de rodadura de los neumáticos o deficiencias en la misma, ruedas desequilibradas, presencia de barro en las llantas o una geometría inadecuada, con un exceso de ángulos de caída o avance. A nivel de dirección, el único motivo que realmente puede ser causante de esta anomalía serían las holguras en las rótulas o los reenvíos.

Consejos RODI MOTOR SERVICES

  • Ante cualquier duda que pueda afectar el buen funcionamiento de tu vehículo, debes acudir a tu taller RODI más cercano. Además de garantizar tu seguridad, podrás ahorrarte dinero, porque este tipo de incidencia acaba castigando inevitablemente los neumáticos.
  • Hacer las revisiones pertinentes. En ellas se suelen descubrir la mayoría de las deficiencias: pérdidas de líquido hidráulico, desgastes anómalos en las ruedas o roturas en las gomas protectoras de las rótulas, entre otros.
  • Realizar periódicamente una puesta a punto de la alineación y de la geometría de las ruedas suele ser suficiente para corregir o incluso descubrir la mayoría de estos defectos mecánicos.
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