Imagina lo siguiente: sales de paseo un fin de semana y al volver comienza a llover. En medio de la carretera y sin previo aviso, un coche frena de repente delante de ti. Pisas el freno, pero el coche no responde como debería. Los pocos metros que te separan del impacto se vuelven eternos, entre la tensión del momento y la incertidumbre de una posible colisión…
¿La causa? Neumáticos que, sabes, ya llegaron al final de su vida útil: están demasiado desgastados, pero sigues pidiéndoles rodar la milla extra para ahorrar un poco hasta el próximo cambio.
Lo que describimos aquí no es una escena de una cinta de Almodóvar, es una realidad que se vive a diario en las carreteras españolas y los números lo confirman. Revisemos a continuación:
Datos que deberíamos tomar en cuenta
Según la Dirección General de Tráfico (DGT, 2024), los neumáticos desgastados, defectuosos o reventados son responsables de:
- 554 siniestros con víctimas al año
- 668 vehículos implicados
- 39 personas fallecidas
- 123 heridos graves
- 855 heridos leves
Todo lo anterior, solo por problemas en los neumáticos.
Pero hay más: en 2024, más de 7.400 accidentes con víctimas ocurrieron en condiciones de lluvia, nieve o granizo, escenarios en los que debemos ser precavidos en todo momento, más si consideramos que en este aspecto los neumáticos son nuestra única defensa contra las condiciones climáticas. Si están desgastados, esa defensa desaparece.
Consecuencias reales de circular con neumáticos gastados
Vamos al grano; las consecuencias de conducir con neumáticos que ya deberían estar ser reemplazados no son un quizá, son situaciones que ocurrirán tarde o temprano. Es la suma de factores la que va incrementando el riesgo. Cuando conduces con neumáticos desgastados, sucede lo siguiente:
1. El frenado es mucho más largo
Un neumático con dibujo por debajo de 3 mm (aunque legalmente sea válido hasta 1,6 mm) aumenta drásticamente la distancia de frenado en mojado.
Entre un neumático de categoría A y uno de categoría G en la etiqueta europea, la diferencia del recorrido al frenar en mojado puede ser de hasta 18 metros a 80 km/h, distancia que equivale a cuatro coches en fila. Suficiente para provocar un siniestro. ¿Crees que tu instinto reacciona a tiempo?
2. Riesgo extremo de aquaplaning
Existe una razón por la cual los fabricantes de neumáticos se esmeran en diseñar nuevos patrones para la huella de la banda de rodadura: el dibujo del neumático no es decorativo: está diseñado quirúrgicamente para evacuar el agua en condiciones de lluvia.
Cuando este diseño está desgastado, el neumático pierde efectividad, el agua se acumula entre el neumático y el asfalto, y el coche pierde contacto con la carretera. Esto puede generar pérdida total de control, incluso a velocidades moderadas (especialmente en curvas).
3. Fallo repentino (reventón)
Los neumáticos desgastados tienen la carcasa expuesta, es decir, son muy vulnerables a variables externas que puedan dañar su estructura. Un bache, una piedra o el calor del verano pueden provocar un reventón instantáneo. En autopista, esto suele terminar en salida de vía o vuelco. Incluso a pilotos experimentados les es difícil mantener el control de un vehículo en esta situación.
4. Los sistemas de seguridad dejan de funcionar bien
Existen sistemas de asistencia como el ABS, el control de estabilidad (ESP) y otros ADAS, que dependen completamente del agarre del neumático. Si el neumático no puede transmitir fuerza al asfalto, esos sistemas pierden eficacia. Puede que tus frenos y sistemas de asistencia funcionen al 100%, pero si los neumáticos no dan la talla, no sirve de mucho.
5. Mayor riesgo en invierno (incluso sin nieve)
Por algo existen neumáticos según la temporada en que se utilizarán (verano, invierno, all season)… Por debajo de 7 °C, los neumáticos de verano, que resisten muy bien altas temperaturas, se endurecen. Si además están desgastados, pierden adherencia incluso en carreteras secas. Tu coche se volverá más inestable en curvas y frenadas.
¿Por qué seguimos ignorándolo?
Todos hemos mirado un neumático ya gastado y hemos pensado “aguanta unos kilómetros más”. Que si no se pincha, no hay drama. Pero la realidad es otra: cerca de un 20% de los vehículos en España circula con neumáticos excesivamente desgastados (según Aeca-ITV), lo que se considera un defecto grave.
También es importante mencionar que, por si fuera poco el riesgo de conducir con neumáticos desgastados, además se estima que más de 10 millones de conductores circulan con la presión de aire incorrecta día a día.
Para muchos, el precio de los neumáticos sigue siendo el factor principal a la hora de justificar la compra de componentes nuevos, aunque esto signifique correr riesgos y poner su seguridad en manos del azar.
Tu mejor defensa: prevención inteligente
Tener un coche es asumir ciertos gastos que son tan obligatorios como necesarios; varios de estos gastos, a tiempo, siempre se traducen en ahorro futuro. Invertir en seguridad es invertir en lo que realmente importa. La estética es otra cosa.
- Así que en primer lugar, si tienes dudas, ve y revisa tus neumáticos. ¿Aún se ven las barras indicadoras de desgaste (TWI)? Si no las ves, es hora de cambiarlos.
- Mide la presión una vez al mes (en frío).
- No mezcles neumáticos distintos en el mismo eje.
- Elige calidad sobre precio: un neumático con buena etiqueta en agarre en mojado (clase A-B) puede salvarte la vida.
- En invierno, considera neumáticos all season (AS) con símbolo 3PMSF si vives en zonas frías o montañosas.
Recuerda que tu coche no levita sobre el suelo
Cientos de kilogramos de tecnología, metal y plástico depositan su confianza en 4 pequeños puntos de contacto: los neumáticos. Ignorar el estado de estos componentes en particular es jugar con fuego.
Porque detrás de cada cifra de la DGT, hay personas. Familias. Historias que podrían haberse evitado. No te conviertas en una cifra más.
¿Hace cuánto que no revisas tus neumáticos?
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Revisa hoy tus neumáticos, no esperes a llevarte un susto.

