El desgaste de los Neumáticos en Verano

Los meses de verano comprenden una de las épocas en la que se concentran muchos desplazamientos. Es por ello por lo que existe un riesgo mayor a la hora de conducir con los neumáticos desgastados. En invierno, solemos prestar especial atención a este elemento porque sabemos que el estado de los neumáticos determina la capacidad de reacción del vehículo ante las condiciones climatológicas como el hielo, la nieve o la lluvia.

Pero en verano, aunque pueda parecer lo contario, no solemos prestar tanta atención a los neumáticos, dado que el tiempo es mucho más estable y es menos probable que tengamos que lidiar con condiciones meteorológicas adversas. Sin embargo, como hemos dicho siempre, las ruedas son el único punto de contacto con la carretera, haga frío o calor, y por ello es tan importante revisar también en verano la presión de los neumáticos y comprobar que están bien alineados para evitar desgastes prematuros, así como asegurarnos de que en la carcasa no existen ni bultos ni grietas.  

Ten en cuenta que conducir con las ruedas desgastadas supone un riesgo muy alto para nuestra seguridad, porque es una época en la que solemos recorrer largas distancias. Si se encuentran en buen estado, resisten mejor los pinchazos o los frenazos bruscos. Además, en la mayoría del territorio español, el asfalto alcanza temperaturas muy elevadas, lo que incide directamente en la resistencia de la goma, llegando a soportar hasta 10 ºC más que la temperatura ambiente.

¿Qué debemos tener en cuenta para evitar el desgate de nuestros neumáticos?

  • La profundidad de los neumáticos. El dibujo de las ruedas y el estado de la banda de rodadura repercute directamente en el gasto de combustible, ya que cuanto más desgastados estén, más resistencia a la rodadura ofrecerán.
  • El tipo de conducción. Otro de los aspectos que repetimos siempre y que debemos tener mucho en cuenta es el tipo de conducción que tengamos. La manera de coger las curvas, los derrapes o frenazos… son comportamientos que provocan que las ruedas sufran un desgaste prematuro.
  • El tráfico intenso. En los desplazamientos veraniegos, en los que la gente suele concentrase para ir a la playa, por ejemplo, pueden darse situaciones desesperadas, como tener que frenar de golpe o enfrentarse a una repentina tormenta de verano. Llevar los neumáticos desgastados puede disminuir el agarre o la capacidad de frenado, además de provocar aquaplaning. 

Recuerda que el mínimo legal de desgaste de los neumáticos no puede ser inferior de los 1,6 mm. Además de los problemas de seguridad que comporta, puede acarrearte una multa o incluso la inmovilización de vehículo.