¿Qué es el aquaplaning y cómo lo evitamos?

Existe un obstáculo muy conocido y temido cuando llueve: el aquaplaning. Con este temporal de lluvia, la carretera se convierte en una pista deslizante ante la que tenemos que poner todos los sentidos. La mala visibilidad, la posible pérdida de control de nuestro vehículo… son solo algunos de los problemas a los que podemos enfrentarnos, como te contamos aquí

¿Qué es el aquaplaning?

Seguro que muchos lo hemos experimentado: al circular por una carretera mojada, notamos que nuestro coche “patina”, y puede provocar una pérdida del control del vehículo, lo que también puede derivar en un accidente. A ese efecto se le conoce como aquaplaning.

Existen diversos factores clave que lo provocan:

1. Los neumáticos: como único punto de contacto con la carretera, el tipo de neumático que llevemos es decisivo: cuanto menor sea la profundidad del dibujo de las ruedas, más fácil es experimentar el aquaplaning; así mismo, si los neumáticos están desgastados o en mal estado, también aumentará el riesgo de sufrirlo.

2. La velocidad: es más probable sufrir el aquaplaning si circulamos a velocidades elevadas. La mejor forma de evitar llevarnos un susto es conducir a una velocidad moderada, incluso aunque ya no llueva. Los charcos post-lluvia o incluso las primeras gotas antes de la tormenta pueden provocar igualmente el fenómeno del aquaplaning.

También influyen otros factores, como el peso del vehículo o el estado de los amortiguadores.

¿Cómo evitamos el aquaplaning?

Evitar el aquaplaning es relativamente sencillo:

  • Modera la velocidad
  • Circula con neumáticos en buen estado y con una presión correcta
  • Asegúrate de tener buena visibilidad

Sin embargo, es posible que, aunque tomes precauciones, tengas que acabar enfrentándote al aquaplaning. Para afrontarlo, ten en cuenta los siguientes puntos:

  • Sujeta bien el volante: Agarra el volante con las dos manos y mantenlo en la posición correcta. No lo gires más de lo que sea necesario, de lo contrario, el vehículo se nos puede descontrolar y dar un bandazo.
  • Evita frenar: Lo primero que se nos pasa por la cabeza al perder el control del vehículo suele ser apretar el pedal del freno a fondo, pero eso es justamente lo que deberías evitar. Levanta el pie suavemente para que la propia densidad del agua aminore nuestra velocidad y poco a poco sentirás que ya no te deslizas.